Opinión – Seguimos haciendo historia… para mal

Hace 20 años, la Roja encaraba una fecha doble de amistosos contra Nueva Zelanda, en Rancagua y La Calera. Los dos equipos no estarían presentes en el gran evento del año: el Mundial de 2006.

Nelson Acosta usó estos amistosos para convocar a seleccionados del medio local junto con promisorios jugadores que serían la base de la “Generación Dorada”: Claudio Bravo; Humberto Suazo; Jorge Valdivia; Matías Fernández; Gonzalo Jara; Alexis Sánchez (que debutaría con la selección en el segundo partido) y algunos que, un año después se alzarían con el bronce juvenil en Canadá: Dagoberto Currimilla; Mathias Vidangossy. Otros nombres que eran regulares en el campeonato nacional como Miguel Pinto; Sebastián Roco; Manuel Iturra o Eduardo Rubio configuraron el panorama. Ninguno de ellos, como mencioné antes, militaba en Europa, ni siquiera en ligas menores.

Ayer, el Eden Park de Auckland el panorama fue diferente. En esta oportunidad, la Roja de Nicolás Córdova puso a lo mejor que hay, siendo el triste y “cómodo” rol de sparring de selecciones mundialistas para jugar contra el anfitrión. Independiente de la temprana expulsión de Darío Osorio (bastante discutida a mi parecer), lo cierto es que incluso antes Chile no pareció incomodar al pórtico kiwi más allá de una llegada al inicio del delantero del Midtjylland. Se planteó un 5-3-2, donde se notó un mediocampo torpe entre Pizarro y Méndez, molestándose entre ellos. En defensa, las falencias fueron notorias. Tres de los cuatro goles recibidos fueron de pelota parada aún con centrales de envergadura (Maripán, Lichnovski y Kuscevic), y en ofensiva no hubo ningún peligro claro más allá del descuento de Tapia que sirvió para decorar el resultado.

En un contexto donde se puede perder con selecciones mundialistas, una cosa es que Portugal te golee y otra es que Nueva Zelanda, con un fútbol discreto, y escaza profundidad te pase por encima, porque lo de hoy en la madrugada fue un “baile”. Me atrevería a decir que ni con 11 jugadores se ganaba.

A casi un año de la renuncia de Gareca, mi conclusión es que se ha perdido tiempo sobre quien tomará la selección. Si Córdova es el hombre, lo mejor sería ratificarlo, pero aún hay mucho silencio de todas las partes. Primero se habían fijado plazos para fines del 2025 para el nuevo seleccionador, luego en marzo y con el “NO” de Pellegrini, mucha respuesta desde Quilín no existió. El problema es que a falta de un año de que se empiece a jugar “de verdad”, estos amistosos eran ideales para que el nuevo seleccionador, al menos hiciera acto de presencia y se acercara al plantel. De qué sirve armar un equipo si quizás el próximo seleccionador considera que estos elementos no le sirven, si tiene otra idea de juego o simplemente, no tiene tiempo de adaptación porque su primer desafío inmediato será el arranque de las clasificatorias 2030.

Mientras tanto, venimos de hacer historia. Últimos en la clasificatoria más amplia de la historia, con rachas vergonzosas sin siquiera anotar un gol. Hicimos historia al perder por primera vez contra Nueva Zelanda, y al ser el primer sudamericano en caer frente a los kiwis. Mientras no haya un camino, sigamos haciendo historia… para mal.

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